Estas palabras son una mera interpretación de lo que mi querida abuela nunca le dirá a nadie. Pero es que sus ojos me lo dicen continuamente. Espero que os guste:
"Como cada mañana, me levanto pensando en él. Fueron muchos años juntos, para ser exactos 62 si la memoria no me falla. Pongo dos vasos de leche y el doble de galletas. Las pastillas están junto a las suyas. Hace ya 2 años que dejó de tomarlas...
La casa, pese a ser pequeña, se ha ido haciendo más y más grande. Me visto como si fuese a irme de paseo agarradica de su brazo. Algunos dicen que cuando uno se va, prontamente marcha el otro en su busca pero yo nací para aguantar. Sentada en el sofá espero su llegada de la compra, pero él nunca volverá a llamar a la puerta. Pensareis que es una tontería pero yo le sigo limpiando los zapatos y de vez en cuando le plancho alguna camisa.
Él decia que no creia pero sé bien que en algo sí que pensaba, y por eso sigo rezando por su alma.
Intento superar, pero una muerte jamás se supera: ¡simplemente se soporta!.
Despues de comer sigo quitandole el mando aunque previamente lo hubiese puesto yo en el lugar que él ocupaba. Pero sigo viendo el programa que tanto le gustaba. Su mayor pasión era la lectura y por eso tengo sus libros en la mesa del pasillo, porque si una noche quiere leer los tendrá al alacanze.
Sé que algun día seré yo quien desaparezca, quien cambie el cuerpo por un efímero recuerdo.

Es hora de ir a la cama y a mi me gusta soñar, porque desde hace dos años quedamos en el final del horizonte y hacemos el amor junto al mar"